La Quema de la Bestia
15 años de la trilogía discográfica
Escrito por Andrés Levell
En plena efervescencia creativa junto a El Sagrado Familión, durante la segunda mitad de 2009 comencé a grabar en solitario una serie de improvisaciones. El piano que usaba esos días era un viejo Baldwin en “mal estado” que recién me habían regalado y que no se había afinado en siglos. No tenía posibilidades inmediatas de mandarlo a arreglar y afinar, pero es que tampoco quise hacerlo: porque las sonoridades que descubrí al tocarlo en ese estado me generaban una serie de sensaciones nuevas e interesantes en todo mi ser. Así que empecé a grabar piezas en las que se aprovechasen dichas sonoridades.
Tanto el tocar en un instrumento viejo y desafinado, como la práctica de preparar o intervenir las cuerdas de los pianos, eran placeres y prácticas muy reprobables según la Academia; por lo que su ejercicio conllevó a no pocos regaños por parte de profesores y colegas. Quizá por ello tales sonidos quedaron marcados en mí por el signo de la rebeldía. Rebeldía que se concreta en esta obra de la que hoy tengo el gusto de hablarles, rebeldía tanto en su temática como en la forma misma de auto-publicación a través de Akanis Records.
La Quema de la Bestia es un Ciclo de 30 de esas improvisaciones grabadas entre 2009 y 2010. Organizadas en tres álbumes unidos conceptualmente a modo de tríptico. La Primera Parte consta de diez piezas para piano solo. La Segunda Parte contiene once para Piano Preparado. Y la Tercera Parte se compone de nueve piezas para Lyra Ditirámbica. Cada una de las Partes aborda temas o símbolos propios, cargados de gran intensidad y energía.
Primera Parte
En este primer álbum se exploran diversas imágenes del fuego a través de una interrogante implícita acerca de la naturaleza y ubicación de La Bestia, la cual es abordada desde distintas visiones. La Bestia ha sido quemada, expulsada, asesinada, atormentada, y también coronada, exaltada, manifestada. ¿Era Juana De Arco la “Bestia” o lo era esa fracción de la Iglesia que la quemó viva? ¿Quién o qué es la Bestia?
A veces la bestia es sólo un espejo insoportable colgado sobre el abismo amenazante de la otredad. La Bestia es revelación desde las sombras, es lucha interior, es el fogonazo trasmutador de la Salamandra de los alquimistas. La bestia es la fuerza telúrica del cuerpo, la ciega sabiduría de los instintos, la bestia es el inconsciente: ese Mar en llamas sobre el que los cuerpos permanecen suspendidos en su vértigo permanente. La Bestia es el fuego: el fuego nuestro de los filósofos, el fuego liberador de aquelarres y el fuego asesino de los inquisidores, el fuego infernal, el fuego interior de nuestro ser, el fuego de la sangre en nuestros cuerpos, el fuego de las antorchas con las que recorremos los pasillos del laberinto de la existencia.
La Bestia no puede ser expulsada, ni apartada de nosotros, nosotros mismos somos La Bestia. Pero tampoco podemos permitir que gane, porque su victoria sería nuestra propia destrucción. La única manera de ganarle es quemándola, es decir, llevándola a su propio elemento, ubicándola en el lugar que le corresponde. Esta Primera Parte es una iniciación.
Segunda Parte
En el segundo álbum el instrumento es el Piano Preparado, cuyas cuerdas fueron intervenidas en distintos puntos con: Cuchillos, Tenedores y Cucharas de metal de distintos tamaños, gruesas capas de tirro, clips, tachuelas, ganchos pequeños de madera, papel aluminio, diapasones y papel. El piano preparado está literalmente acuchillado, por momentos descuartizado, algunas cuerdas fueron estiradas con objetos de metal. La “preparación” de las cuerdas del piano preparado fue casi la descripción de algunos de los capítulos inconclusos de los “120 jornadas en Sodoma” del Marqués De Sade. Acá en la Segunda Parte La Bestia es intervenida, internada quizás, torturada, convertida en híbrido, separada, metamorfoseada en “plaga”. Es Antonin Artaud recibiendo electroshock, es la noche saturnal, el cuchillo de la ciencia hurgando dentro de los cuerpos, el orgasmo escandaloso de la carne y su relación íntima con la máquina. La Bestia es encerrada y supervisada, examinada, analizada, aniquilada, controlada.
En esta Segunda Parte moran psiquiatras y carceleros, ojos que vigilan, maquinarias que intervienen los cuerpos. Estamos entre ruinas, vivimos entre ruinas salvajes, los cadáveres brotan como frutas negras del suelo en esta nueva Babilonia en caída. La Bestia es ahogada antes de que pueda rebelarse. La Bestia es separada, ocultada y violentamente torturada.
La pieza titulada Vigésima Tercera Danza, Cuerpo-prótesis-contemporánea plantea la imagen de una simbiosis forzada entre el cuerpo y la máquina. El cuerpo visto como máquina orgánica, en una colisión brutal con máquinas tecnológicas. Cuerpos desgarrados en máquinas de tortura, cuerpos atravesados por barras de metal, cuerpos sostenidos por muletas, cuerpos protegidos por armaduras, cuerpos intervenidos por inteligencia artificial, cuerpos enfrentados a la industrialización de la realidad, asistidos y agredidos por ella. Danza distópica del cuerpo-máquina.
Tercera Parte
La Tercera Parte consta de nueve piezas improvisadas en una Lyra Ditirámbica, instrumento realizado por mi padre el escultor Javier Level. Se trata de un encordado de piano viejo y oxidado, integrado a una cúpula-altar dentro de la tierra, llamada Cúpula Pecaya que se encuentra construida en los alrededores de su casa-taller, en Turgua, Edo Miranda, Venezuela.
Al tratarse de un encordado de Piano despojado de toda la maquinaria, asistimos a la separación definitiva del cuerpo enfermo y el cuerpo-máquina de la Primera y Segunda Parte. El encordado, que es la parte interior, el alma del Piano, ha quedado liberada. Ya no está oculta dentro de la caja de su cuerpo resonante. El alma del piano al expandirse a un espacio mucho más amplio, se encuentra con un cuerpo elemental y primigenio, un cuerpo sutil. La Tercera Parte observa a la Bestia desde esta nueva realidad, observa su transformación. Acá la Bestia es un ángel condenado a caer continuamente, pero también es la rebelión de ese ángel convertido ahora en demonio. Acá la Bestia es una crisálida de la que surge una mariposa nocturna. La Bestia es esa fuerza inmanente que enciende el fuego de oscuros ditirambos. La Bestia es una serpiente emplumada que muere y vuelve a la vida. La Bestia es un monstruo inmaterial, invisible, en transición.
La pieza Vigésimo Octavo Ditirambo transforma las cuerdas de la Lyra Ditirámbica en tambores que traspasan las realidades, en medio de una danza catártica ritual. Acá el cuerpo es atravesado por impulsos invisibles, arrastrado al trance por una avalancha de energías densas y telúricas. Es una danza de cavernas, de fuego ancestral y numinoso, la bestia dionisíaca.
El instrumento en mal estado como recurso estético y discursivo
El piano tocado en la Primera y Segunda Parte, es un piano viejo, en lo que los puristas llaman muy mal estado. Con teclas que no funcionan, cuerdas desafinadas, mecanismos internos rotos, ruidosos; artefacto magnífico de una extrañeza casi mística, que se desarma a medida que suena.
En la Primera Parte el Piano representa un cuerpo enfermo. Los ruidos que emanan de él parecen ataques de tos, ronquidos inesperados y desagradables, incluso sonidos de articulaciones dañadas. Se intentó captar con la grabación, en la medida de lo posible, la mayoría de los ruidos generados no sólo por el piano mismo, sino también de los ruidos de pedales oxidados, de los dedos y palmas (a veces brazos, codos, cabeza, etc.) sobre las teclas y cuerdas.
Más enfático aún, este criterio, en el caso de la Segunda Parte, con Piano Preparado, donde el sonido de los objetos y dispositivos sobre las cuerdas generan una cantidad de sonidos que conforman la base estética y conceptual fundamental de esta Segunda Parte, en la que se trabajan imágenes de prótesis, o bien de mecanismos, herramientas que se superponen al cuerpo, virus, infecciones, descuartizamientos rituales. Las cuerdas fueron preparadas en distintos puntos con: cuchillos, tenedores y cucharas de metal de distintos tamaños, gruesas capas de tirro, clips, tachuelas, ganchos pequeños de madera, papel aluminio, diapasón, papel.
En la Tercera Parte Las cuerdas fueron tocadas con los dedos, manos y uñas, además de baquetas de madera, metal y piedras de diversos tamaños y texturas.
La grabación es lo más fiel posible a las tomas originales, agregando durante la masterización sólo reverberación adicional. Todas las piezas fueron grabadas de una sola toma, no hay superposiciones, ni ediciones, ni mezcla. Todas las piezas fueron improvisadas.
Grabadas en Estudio La Retorta, en Mayo 2009 (Primera y Segunda Parte) y Estudio Cúpula Pecaya en Marzo 2010 (Tercera Parte) por Akanis Records.
La auto-publicación como respuesta
Una obra semejante tiene evidentemente todas las de perder en un mercado musical basado en ventas y usos comerciales, pensé. Al menos en los circuitos tradicionales. Se trata de una música difícil, no muy consonante, poco amigable, con títulos e ideas muy poco potables para un público general, repleto de un imaginario oscuro, denso y pesimista, distópico y disruptivo, cruel, frío y crudo. Además el ciclo completo dura 2 horas con 48 minutos.
En resumen, que se trataba de una pieza con pocas probabilidades de ver la luz desde una Venezuela revuelta y aislada. Conseguir contacto con alguna de esas maravillosas disqueras locas de Japón, Alemania o España era para mí algo no solo difícil sino altamente improbable.
Akanis Records no era sino una idea poco elaborada que solo le daba un respaldo ficticio a El Sagrado Familión. Por esa razón la decisión de auto-publicar la obra a través de Akanis, con los riesgos de promoción que eso conllevaba, permitía por otro lado una libertad total y absoluta en cuanto al contenido y formato de la misma.
Por supuesto, todavía sueño con tener algún día la oportunidad de realizar una edición especial, con un diseño bien elegante que reúna los tres álbumes con un bonito y misterioso empaque. Sé que ese día llegará en algún momento.
Índice del Ciclo completo
PRIMERA PARTE - Piano
Primer Fuego. Invocación [3´59´´]
Cuarto Fuego. Ignis noster [3´58´´]
Visión del niño y la escalera [3´10´´]
Séptimo Fuego [5´56´´]
Sexto Fuego. Visión de la Salamandra [2´53´´]
Fuego Sulfuroso [5´14´´]
Octavo Fuego. Ignis gehennalis [5´58´´]
Decimosegundo Fuego. Baile de la candela. Dedicado a las 3 Potencias y la Corte Malandra [9´7´´]
SEGUNDA PARTE | Piano Preparado
Decimoquinta Plaga. Caerán sobre Babilonia sus plagas: muerte, duelo y hambre. Al fin será quemada, porque poderoso es el Señor que la ha condenado (Ap, 18:8) [7´22´´]
Undécima Tortura. Electroshock. Dedicado a Antonin Artaud [3´55´´]
Segundo Fuego. Éxtasis [4´9´´]
Noveno Fuego. La noche Saturnal [3´15´´]
Vigésimo Sexto Fuego. La Peste [6´7´´]
Decimosexto tormento [6´5´´]
Tercer Fuego. Orgasmo [8´59´´]
TERCERA PARTE | Lyra Ditirámbica
Premonición [5´2´´]
Vigésimo Octavo Ditirambo [3´10´´]
Quinto Fuego. Mariposa Nocturna [3´43´´]
Puedes escuchar los tres álbumes completos en YouTube
Y también en Spotify, Bandcamp, Apple Music,
“[…] El saturnal trabajo al piano de Andrés Levell, quien hizo sobre el instrumento una cirugía demencial, a golpes, a rasguidos y navajazos que le sacaron sonidos, melodías y acordes que tal vez deberían, en aras de la lucidez mental, ser mantenidos en secreto […]”
Jaime Antonio Álvarez. Revista LaDosis #09






